
Una taza de café, unas cuantas hojas en blanco, un bolígrafo y un par de mantas tiradas por encima. Empiezo a escribir, pero parece que no me sale ni una miserable letra. Incluso en este momento sigo sintiéndome como hace un tiempo, aturdida por el pánico, por el miedo, por el dolor. A veces me gustaría desaparecer por un tiempo, irme lejos, muy lejos, donde nadie me encontrara, un sitio donde solo estuviéramos tu sonrisa y yo, un sitio, en algún lugar del mundo, en cualquier rincón de la más diminuta ciudad, donde pudiera ser quien soy, quien quiero ser. Pánico, miedo, opresión, angustia... Me siento como si estuviera dentro de una caja con miles de vueltas de un precinto casi irrompible, al que nadie puede hacer un simple corte y que se desprenda, el que ni yo misma puedo deshacerlo, pero sin embargo, tú si podrías, tu harías que todo este pánico que siento desapareciera, se esfumara con el viento, desapareciera con la lluvia y se extinguiera en la nieve. Cada historia tiene su comienzo y su final, pero yo haré que ésta, acabe con un para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario